¿Cómo puedo diferenciar entre Asesoramiento o Mera Intermediación en materia Financiera?

Resulta muy habitual que un cliente de entidades financieras manifieste que la adquisición de un producto lo fue porque el Banco le dijo que era muy bueno

Sin embargo, cuando posteriormente se le pregunta al Banco en Juicio si asesoraba al Cliente en productos financieros, la gran mayoría de las veces lo niega, alegando que era solo un Intermediario.

Es evidente que los clientes no son expertos en productos financieros, y por tanto que cuando se deciden a colocar en ellos sus ahorros, es porque previamente han recibido información, siendo lo realmente transcendental si la información fue solicitada por el Cliente o si fue la entidad la que dio el primer paso para ofrecer el producto.

Existen multitud de procesos en los que sin haber un Contrato específico de Asesoramiento Financiero los Tribunales han considerado que existía Asesoramiento, dado que para que exista no es obligatorio haber firmado un Contrato donde se reconozca que la entidad presta Asesoramiento y no mera Intermediación.

Lo importante para discernir si nos encontramos ante Asesoramiento o no, es que hubiere existido RECOMENDACIÓN de la entidad para la adquisición por su Cliente de un producto financiero.

Dada la confusión que ha creado ello en el ámbito jurídico, por cuanto, como hemos dicho las entidades negaban el Asesoramiento escudándose en la inexistencia de un Contrato, desde GARCÍA-GRAELLS ABOGADOS formulamos un Recurso al Tribunal Supremo contra una Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid que dio lugar a la Sentencia del Tribunal Supremo nº 489/2015 de 16 de septiembre.

Pues bien, la citada Sentencia afirmó al respecto lo siguiente:

Para que exista asesoramiento no es requisito  imprescindible la existencia de un contrato “ad hoc” para la prestación de tal asesoramiento, como parece entender la Sentencia de la Audiencia Provincial, remunerado, como pretende la apelante, ni que esta inversión cayera dentro de un contrato de gestión de carteras suscrito por la demandante y Bankinter.

Basta con que la iniciativa parta de la empresa de inversión, que sea esta la que ofrezca el producto a su cliente recomendándole su adquisición”

De lo anterior, se deduce claramente lo siguiente:

  1. Para que exista asesoramiento no hace falta un Contrato expreso en tal sentido.
  2. Para que exista asesoramiento basta con que se adquiera el producto por ofrecimiento de la entidad.
  3. Para que exista asesoramiento basta con que la iniciativa parta de la entidad y que ofrezca el producto recomendándolo.

En consecuencia, siempre que la entidad financiera tome la iniciativa de presentar un producto, recomendándonos su adquisición de forma personalizada, estaremos ante un Asesoramiento aunque no exista Contrato sobre ello, y por tanto, podremos exigirle que nos diga por escrito si el producto es adecuado para nuestros objetivos y perfil inversor, todo ello, además, debiendo cumplir lo estipulado en la Orden ECC/2316/2015 de 4 de noviembre relativa a las obligaciones de información y clasificación de productos financieros que obliga a las entidades a tenerlos clasificados por colores y números en virtud del Riesgo que tengan.